Todos caemos muchas veces en un exceso de «modernidad digital» (acusado por la movida «2.0») en un intento por reinventar una rueda con muchos kilómetros a sus espaldas como puede ser Internet, pero también buscando más opciones de negocio.
Que yo recuerde, hace unos cuantos años, (eso sí, no teníamos las interfaces actuales) muchos ya usábamos eso de la «sincronización«, por ejemplo en móviles como aquél Nokia que tenía bajo Symbian creando cuentas de correo por IMAP.

Cuando no había «Redes Sociales» estaban las BBS, el IRC o los foros, con diferentes formas de compartir la información y dejar tus datos más o menos expuestos (nombres de usuario, correos, imágenes). En mi caso, sólo diferencio la ubicación de los datos, dependiendo de si están en mi casa o en algún servidor/servicio web, lo de «la nube», no deja de ser casi un «gentilicio» en un afán de querer llamar de otro modo a casi lo mismo en cuanto a cuestiones de acceso y almacenamiento.
Siguiendo con el tema de los «enlaces maliciosos» de las Redes Sociales, ¿Quién no recuerda por poner un ejemplo, hace unos cuantos años cuando te llegaba un link asociado a algún tipo de malware en el programa de mensajería de turno? (Podía ser MSN Messenger en sus tiempos de «esplendor»), luego te dabas cuenta de que mucha gente se lo comía «con patatas» cuando tu bandeja de correo de entrada se llenaba de virus provenientes de las direcciones de correo del afectado.
Los ataques por «ingeniería social» o «phishing» buscando a través del engaño y la confianza del usuario al hacer click en uno de esos enlaces a los que aludía son algo también de tiempos pasados, eso de «prudencia y sentido común» sigue siendo válido para tiempos presentes…
Lo que sí está claro que cambia es la variedad de servicios web que usamos, al igual que los dispositivos desde los que nos conectamos. No podemos negar esa evidencia y si hace unos días hablé de las cuentas «huérfanas» o «mal creadas», hoy tocaría decir algo como «Toma las precauciones de toda la vida a nivel general, y las más concretas en servicios puntuales».
Créeme, al final todo se reduce casi a lo mismo. Passwords sólidos con una frecuencia de cambio adecuada dependiendo del servicio y nombres de usuario que no te identifiquen o se encuentren en listas creadas para realizar ataques por fuerza bruta. Usa SSL (ojo que en Gmail sigue siendo una opción) en todo lo que puedas, conéctate por SFTP en lugar de por FTP a tu sitio web o server (VPS, Dedicado u «On Cloud»).
Protege con sistemas de bloqueo, localización y borrado remoto tus dispositivos móviles, también los discos duros de tus equipos, llaves USB o tu información almacenada en «la nube» (el Dropbox de turno) con cifrados de todo tipo y no te olvides que la cadena de la seguridad, se puede romper a unos metros de ti, en la configuración de tu router wi-fi por ejemplo y un etc que, sería quizás un tanto largo para este post. Si estás empezando a preocuparte por la seguridad te recomiendo nuestra sección «Seguridad básica» en Daboweb.
A veces me pregunto si «estamos en la nube» o «nos vamos por las nubes», (antes se decía «por las ramas»).
Cierto es que quizás ahora tus passwords son más sólidos que en esa época, quizás tu correo también ha cambiado, pero no está de más rebuscar y volver un poco atrás en el tiempo para cerrar registros en algún caso, cambiar esas viejas k0ntrA$3ñ@$ (un pequeño ejemplo) o replantearte si ese registro está realizado adecuadamente (de ahí lo de «mal creadas«). Vamos a desarrollar un poco el tema…
Pues así y como que no quiere la cosa, nos hemos plantado en la treintena. Sí amigos, es el episodio nº 30 de nuestro/vuestro podcast y en una cifra tan redonda, os doy las gracias en nombre de todo el equipo por seguir ahí. Que tengáis un buen resto de verano y ojo con la carretera -;).
Es curioso, no hace falta irse a grandes empresas para darse cuenta de que las «golosinas», en forma de atractivas campañas de marketing (off-online), promoción «dospuntocero» a tope y mucha presencia «social», les resultan más atractivas que mirarse un poco el ombligo y dotar a sus empleados de una formación básica en seguridad (ya no digo medio/avanzada que sería lo deseable). Quien dice a sus empleados, dice a la propia empresa.


Si bien es cierto que el libro data del año 2004, muchos de los artículos siguen siendo de gran utilidad para gente interesada en cuestiones de seguridad informática. De hecho y
En mi caso el problema venía dado con un micro-auricular USB (para ser más exactos con los dos que tengo). Al ir a las opciones de audio en Skype, no me reconocía ningún dispositivo, sólo veía como opción «pulseaudio» y si bien conseguía hacer que el sonido saliese por los auriculares, con el micro USB no había forma.
